Marc hace pequeños a Giacomo, Mick y al propio Valentino | Diseñado para pilotar



Anoche igualó a Agostini en cuanto a record, superó a Rossi en la pista y nos hizo pensar que los Doohan del pasado fueron simples aficionados.

Sin duda la décima victoria seguida de Márquez, esta vez en Indianápolis, lo convierten en un piloto único si no lo era ya. A estas alturas no podemos predecir donde está la meta de esta bestia de la velocidad, pero lo que está claro es que Marc tiene el espíritu de superación de Jorge Lorenzo, la precisión cronológica de Dani Pedrosa, el cuerpo a cuerpo y la frenada de Rossi y la fuerza bruta y pilotaje salvaje que tuvo Stoner (sólo por citar a sus contemporáneos). Esto simplemente lo convierte en el piloto perfecto, en un cuerpo y un cerebro diseñados para cabalgar a lomos de cualquier motocicleta.

Si Jordan fue tallado para volar, Lewis para enfentarse al viento o Maradona para regatear ingleses. Marc Márquez ha sido esculpido sencillamente para ser el gran talento del deporte de las próximas décadas.