Carlos Medina de Top Chef, el último gran showman televisivo


La moda de los diarios chovinistas es hacer un reportaje de cada concursante de su propia región que decide salir en bolas en un reality rodado en una playa, un clásico como Gran Hermano o el reality culinario de moda. Nosotros no vamos a hablar de Carlos por ser de la Comunitat de los desfalcos y los trazados de Fórmula 1. Hablamos de Carlos porque ha sido el nuevo monstruo televisivo.

Supongo que en la mesa de redacción  de Top Chef saltarían chispas a la hora de repescar a Carlos o a Fran. Por un lado estaría la vertiente culinaria que se posicionaría a favor de meter al mejor cocinero y dar seriedad a un programa que trata de eso: de cocinar. 
Por otro lado estaría la parte más showbusines y encargados de rentabilizar cada euro invertido,  los cuales claro está se posicionarían al lado de meter al mayor descubrimiento televisivo de este 2014: Carlos Medina.


Al final ha sido Fran quien ha entrado de nuevo en Top Chef y desde luego ha ganado un gran cocinero. Pero está claro que sin Carlos está segunda edición del programa de Chicote va a perder gran parte de su magia. El valenciano se ha destapado como uno de esos villanos polémicos que todo el mundo ama, algo sencillamente muy difícil de conseguir.
Carlos ha dejado claro que tiene una personalidad extraña y al igual que su cocina, un tanto desequilibrada. Pero lo más interesante y difícil es que también ha demostrado estar en las antípodas de su Némesis el catalán Marc, quien nos ha recordado lo fácil que es ser malo y al mismo tiempo idiota y cansino (vamos un concursante medio de GH).
Aquí no queremos decir que Marc sea mala persona o un ser a repudiar (posiblemente tenga mejor fondo culinario y personal que Carlos), sólo queremos destacar lo difícil que es conseguir dar con personajes como el superlativo Carlos.


Sin duda anoche el equipo de Chicote hizo una apuesta por la seriedad y por dirigir a Top Chef por las mares de la cordura, pero al mismo tiempo decidió asesinar al pirata más pirata del Caribe, lo que ha hecho que la nave culinaria de Antena 3 se quede sin su estrella y sin el Barbosa que nos ha hecho estar pegado cada noche, a esta cantina ruidosa de mar y montaña.