Un puto día en Grand Theaf Auto 5


De inicio pedimos disculpas por el tono mal sonante de esta entrada, aunque que coño maderfaker, esto es GTA.

Andaba haciendo recaditos con el puto negro de Los Santos, cuando de nuevo me vino a la quijotera que había vuelto a caer en el puto engaño del juego del repartidor de pizza. Tras varias horas haciendo recados de gilipollas, sentí como mis 60 boniatos habían ido a parar otra vez a saco roto y Rockstar me la había vuelto a clavar lenta y profundamente.
Tras mi mosqueo y tras mandar a tomar por culo la jodida llamada de turno del movilito de marras, decidí pasar de todo y largarme a hacer el gamba, por lo que robe un buga a un puto blancuchento y me largé raudo y veloz rumbo al infinito y más allá.
Pillé una autopista y me metí a toda caña en ella cual sueño húmedo bakala, pero vi que la emoción no estaba del lado derecho sino del izquierdo, así que sin más crucé mediana y me puso en dirección contraria como último recurso de rentabilizar la pasta invertida en este teórico juego next gen.

Por supuesto y debido a la escasez de mi pericia acabé piñándome y cayendo fuera de la carretera. Por suerte esto es un videojuego y salí del coche como si nada hasta que de repente se produjo la luz. 
Mientras miraba la autopista desde el zarzal escuche primero ruido de sirenas para poco después ver luces rojas y azules y es que, algún mamón chivato había avisado a la pasma de que había un mongui en dirección contraria por plena autopista de Los Santos. Como la pasma es tonta aquí, en Los Santos y en Sevastopol, conforme se acercaba al lugar del incidente, es decir, hacia mí, no vio que había un camión de combustible circulando lentamente con tan mala suerte y tan mala pericia al volante, que se estamparon contra él. Tras el impacto el camión explotó y tras explotar los coches que circulaban iban impactando uno tras uno con el amasijo de fuego y hierros formado por la inutilidad de la pasma Santinense. Mientras, yo seguía desde el zarzal viendo el incidente cuando de nuevo escuché sonidos de sirena y vi otra vez luces de colores en el horizonte, está vez eso sí, anaranjados ya que el nuevo cuerpo de seguridad en aparecer fue el de bomberos para solucionar el entuerto ocasionado. 
Como soy gilipollas decidí acercarme a ese precioso camión de bomberos para darme un rulete con él por mitad de Pinewood estudios. Pero no pudo ser, un bomberos cachas se percató del robo y me saco a lechazos del camión y posteriormente dejarme K.O. mientras me aparecía el cartel de Game Over.


Este Game Over fue un nuevo comienzo de esperanza hacia GTA V y su impresionante mundo vivo. En un segundo el juego había reaccionado como en la realidad y mis cansinos misiones de repartidor de pizza lo iban a seguir siendo, pero que coño, estaba en GTA y esto es el juego de los Mother Fucker en el que todo puede ocurrir.