Hohokum | Juegos L Pop | Casuals para todos los públicos


Sony acaba de poner a precio irrisorio dos pequeñas obras "independientes" que nos recuerdan lo grande que puede ser esta vertiente lúdica. Por eso y por su gran parecido, queremos recordarlas con un breve análisis relacionado. Tras Unfinished Swanfinalizamos con Hohokum, el color y la curva.

La búsqueda de lo desconocido es el reto que tanto Hohokum como Unfinished Swan llevan en su ADN. En ambas obras el viaje sin reglas y el descubrimiento de la belleza son la línea narrativa que nos hace seguir adelante, pero esta misma línea común se desarrolla de forma diferente dando a Unfinished Swan el rol del equilibrio, la tranquilidad y la sencillez plástica de la recta, y a Hohokum el del desequilibrio, la acción y la complejidad visual y preciosa de la curva y el color.

Hohokum son retos de lo más pintorescos disfrazados con una dirección artística llena de colores y diseños surreales, que engancha gracias a que no deja de sorprendernos.
"The Long Mover" es nuestro protagonista y con el stick izquierdo guiaremos la dirección de su cabeza, con el derecho modificaremos el zoom, aceleraremos con un botón y frenaremos con otro para girar con precisión. Los gatillos nos servirán para hacer cambios bruscos de dirección, y con su combinación conseguiremos desplazarnos en zigzag a una velocidad supersónica.
Con esta simple premisa que nos recuerda a Flow, deberemos recorrer los lienzos coloristas que sus diseñadores han preparado para nosotros, el jugador-espectador, ya que por una vez la contemplación pasiva es casi igual de satisfactoria que la interactiva. Aunque que nadie se lleve a engaños antes de tiempo, Hohokum no es Proteus, aquí aunque no se nos describa si hay un objetivo que realizar, el cual se irá desgranando al mismo ritmo que las nuevas formas y colores fluyan en nuestro panel de alta definición.


Casi todo en Hohokum es brillante, o por lo menos embriagador. Es de esos proyectos que juegas por inercia porque quieres que te sorprenda con cosas nuevas. Pero dentro de esa inocente e infantil apariencia, se encuentra pérfido reptil que nos dirá enseguida que es muy fácil quedar atascado en sus puzles, a veces porque no entiendes su mecanismo y otras porque ni siquiera sabes si de verdad estás ante uno.
Esta valentía jugable nos lleva rápidamente a la conclusión que Hohokum no esta diseñado para todos, sino únicamente para esos paladares diferentes que buscan algo más de lo habitual.
Richard Hogg como alma mater creativa es el artífice de la grandeza visual del juego, el cual se ve aderezado con la visión de otros talentos como Keita Takahashi, creador de Katamari Damacy y que ha aportado ilustraciones para los créditos finales.

Sin más dilación, creemos que al precio actual Hohokum para PlayStation 4 es una compra obligada y el complemento perfecto del apacible Unfinished Swan.