Unfinished Swan | Juegos L Pop, casuals para todos los públicos


Sony acaba de poner a precio irrisorio dos pequeñas obras "independientes" que nos recuerdan lo grande que puede ser esta vertiente lúdica. Por eso y por su gran parecido, queremos recordarlas con un breve análisis relacionado terminando con Unfinished Swan, monocromía y recta.

La búsqueda de lo desconocido es el reto que tanto Hohokum como Unfinished Swan llevan en su ADN. En ambas obras el viaje sin reglas y el descubrimiento de la belleza son la línea narrativa que nos hace seguir adelante, pero esta misma línea común se desarrolla de forma diferente dando a Unfinished Swan el rol del equilibrio, la tranquilidad y la sencillez plástica de la recta, y a Hohokum el del desequilibrio, la acción y la complejidad visual y preciosa de la curva y el color.

Y tras Hohokum y su grito de color y desorden, debemos centrarnos en el equilibrio ofrecido por Unfinished Swan.
En el inicio de la obra, una única estancia blanca nos sitúa ante el arranque más atrevido de la historia del videojuego. La sensación de la nada pronto se ve alterada por una mancha negra salida de nuestro pincel, un pincel que a modo de arma subjetiva es la encargada de hacernos avanzar por ese precioso cuento que progresivamente se va abriendo ante nosotros.
Tras pasar el primer mundo o tutorial inicial, veremos las primeras estructuras del juego, unas estructuras donde el blanco y la línea recta ejercerán de decorado para situarnos ante uno de los viajes más relajados y placenteros que nos ha dado el videojuego en los últimos. 
La ausencia de señales, la confusión inicial de algunas situaciones o la compleja búsqueda del total de los globos, no es impedimento para sentirnos como en un spa lúdico ubicado en un pequeño lugar del mediterráneo oriental.



Porque eso es sencillamente el mundo creado por Giant Sparrow, una postal irreal cargada de realidad, que nos hará avanzar por un viaje sensorial y apacible donde el tiempo no es importante y donde la mera contemplación es motivo suficiente para que queramos seguir avanzando y ver, que hay detrás de esa postal blanquecina y angulosa donde la luz del mediterráneo se adivina como preámbulo del juego indie español que todos estamos esperando.
Porque si Flower inició un camino y Journey y Unfinished lo han perfeccionado, Rime debe encargarse de llevar este estilo de lienzo jugable a todos los mandos y hogares del planeta.