Una de Rihanna, tetas, escotes... y princesas


La historia de hoy ya le hemos contado varias veces. Se trata de una princesa de ébano que una mágica noche se fue a un lujoso baile en el que ella, era simplemente la más hermosa del lugar.


A las 12 en punto, el reloj sonó y la bella princesa tenía debido a un pacto mágico, que abandonar el lugar para volver a su rutina habitual. Las prisas fueron pues las culpables del hecho narrado y es que, la pobre princesa olvidó su sujetador de cristal dejando sin darse cuenta todas sus tetas al aire. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.