El primer desnudo femenino del cine cumple 100 años | Audrey Munson


Hoy en día estamos más que acostumbrados a ver desnudos parciales o totales en la gran pantalla, pero en los inicios del cine, allá por el lejano 1895, era algo mal visto por la férrea moral imperante en aquella época conservadora.

Por eso tuvo que pasar un tiempo prudencial, exactamente 20 años, hasta que los espectadores pudieran ser testigos de la proyección del primer desnudo femenino en una producción no pornográfica. 
Audrey Munson, una joven estadounidense de 24 años, fue la que se llevó tal honor. El filme mudo en cuestión llevaba por título Inspiration  (Inspiración), y fue dirigido, en 1915, por George Foster Platt. El papel de Munson era el de una modelo que posaba para despertar la inspiración del escultor interpretado  por Thomas A. Curran, pero al final acababa despertando en él sentimientos más profundos que los de una simple musa. En una de las escenas cumbre de la película la actriz aparecía sólo cubierta de pies a cabeza por barro húmedo.


Si el corto The May Irwin Kiss (El beso de May Irwin), rodado en 1896, ya había provocado una gran conmoción por una escena de 20 segundos en la que un hombre y una mujer se daban un beso bastante remilgado, la aparición en escena de Munson posando sin ropa como modelo no pasó precisamente desapercibida. 
Los censores no se atrevieron a prohibir la película, que tuvo un gran éxito de taquilla, ya que trataba el cuerpo femenino como una representación artística del ideal de belleza, dejando al margen la connotación sexual.
La actriz apareció en otras tres películas y en casi todas ellas, por supuesto,  había escenas en las que exhibía su cuerpo, sin pudor, tal y como vino al mundo. El tema fue objeto de debate durante varios años, hasta que en 1934 el desnudo fue prohibido en Estados Unidos por el Código de Producción Cinematográfica. 
En la actualidad no existe ninguna copia de Inspiración y al parecer sólo queda una de Purity, otra de las películas en las que intervino la actriz y modelo. En todas ellas Munson mostraba su desnudez de forma ingenua.

Conocida también como La señorita de Manhattan, la Muchacha de la Exposición y la Venus de América, Munson fue descubierta a los 15 años, en la calle, por el fotógrafo Ralph Draper, que la introdujo en el mundo artístico y acabó convirtiéndose en la modelo preferida de muchos escultores y pintores de Nueva York. La joven sirvió de referencia para la creación de cerca de una veintena de estatuas situadas en la ciudad, así como de numerosas pinturas y murales. 
De hecho, su cuerpo y su rostro también adornan las mansiones de John D. Rockefeller y George Vanderbilt, el yate de J. P. Morgan y las monedas de 10 y 50 centavos.