El pecho desnudo de Rocío Crusset Herrera Montero


La hija de Mariló Montero y Carlos Herrera no se cansa de repetir que quiere desligarse de los apellidos de sus padres y de su trascendencia. No en vano, se puso el segundo apellido de su padre para poder trabajar en el mundo de la moda. Un mundo en el que se va haciendo un hueco a pasos agigantados. Su último trabajo ha sido protagonizar la campaña de Navidad de la firma Springfield junto a Fernando Verdasco.


Pero la actualidad manda, y era inevitable que en la presentación de dicha campaña le preguntasen a Rocío Crusset por el polémico selfie que se hizo su padre en París. La joven explicaba que la gente es libre de dar su opinión pero también puntualizaba que no iba a hacer comentarios sobre el tema. "Yo no me voy a meter en nada de eso porque hay miles de preguntas que me podríais hacer, que interesan mucho más que esas".
Cuestionada por los periodistas sobre cuáles deberían ser esas preguntas a su juicio, Roció contestó: "Cómo me ha ido la campaña, qué tal con Fernando, cómo me veo en el mundo de la moda, qué como y dejo de comer".

La top, que ahora mismo está viviendo en Londres explicó también que no sufre por las distancia con su pareja, Jaime Soto, que reside en Sevilla, porque apenas tiene tiempo para nada más que trabajar.
Sus miras profesionales se dirigen a Nueva York, donde querría ir a probar suerte. Por supuesto, sin hacer uso de sus apellidos. "Me he cambiado de apellido para crear una marca propia y seguir un camino propio", concluye Crusset.