Meritxell Martorell se desnuda en 21 días | Ligando En un prostíbulo


Más de la mitad de los solteros que hay en España admiten utilizar o haber utilizado Internet para ligar. Teniendo en cuenta que uno de cada tres españoles está buscando pareja, las posibilidades, sistemas y usuarios se multiplican y se mezclan en una maraña de relaciones basadas en la virtualidad, la comodidad y el anonimato que proporciona una conexión a Internet y un móvil. Meritxell Martorell cierra esta nueva temporada de 21 días probando todas las formas actuales de conocer a posibles parejas.

21 días | Ligando


Un maestro del ligoteo que pondrá a prueba a Meritxell

Johnny Caro se gana la vida dando clases magistrales de seducción a chicos y chicas. A plena luz del día, en cualquier rincón de la ciudad y sin miramientos: así te enseña a ligar si le contratas. Con clases presenciales o tutoriales en la red. La distancia no es problema. "He logrado que hasta el tío más tímido pare a una chica por la calle para decirle lo guapa que es", afirma. El maestro del ligoteo pondrá a prueba a Meritxell, que tendrá que parar a chicos en plena calle y conseguir, al menos, su teléfono.









21 días | En un prostíbulo


La reportera catalana Meritxell Martorell toma el testigo de Samanta Villar al frente de la nueva temporada del programa 21 días, que anoche viernes estrenó su séptima edición en Cuatro (23.00). En el primer episodio, la nueva presentadora, de 29 años, se sumerge en el mundo de la prostitución viviendo en un club de alterne durante tres semanas.


Según explica Martorell, los cuatro programas que han grabado (ya se están preparando más entregas) abordan "temas controvertidos, interesantes y muy diferentes entre ellos". La periodista explicó que el programa le ha llevado, además de a meterse en la piel de prostitutas en la primera entrega, a convivir con judíos ultraortodoxos bajo las estrictas normas de esta comunidad; experimentar el drama de los refugiados en su ruta de Grecia a Alemania o a probar los efectos alucinógenos de la ayahuasca, la droga ancestral de los chamanes del Amazonas.

Antes de embarcarse en la aventura de grabar el programa, recibió consejos y el apoyo de las presentadoras anteriores: "Adela Úcar me envió un mensaje por Twitter deseándome ánimos, y Samanta Villar también me dio algún consejito, sobre todo que disfrutara de la experiencia y que me olvidara un poco de las cámaras, porque cuando realmente vives la experiencia es cuando mejor puedes contarla", señala.

“21 días es el único formato en televisión que actualmente ofrece al periodista la posibilidad de vivir en primera persona lo que quiere contar, y esto es un regalo. Definitivamente no es lo mismo vivirlo que contarlo”, concluye Martorell. Sin embargo, esa inmersión en los temas reconoce que no ha sido un camino de rosas: "Todos los programas han sido duros de algún modo u otro, pero el que más me ha afectado psicológicamente es el que sigue el éxodo de los refugiados que huyen de la guerra en Siria, titulado 21 días de Lesbos a Colonia", comenta. "Un día estaba en Lesbos en un ferry que cogen para ir a Atenas. Estaba grabando en un sitio muy oscuro y me choqué con un bulto que creía que era un paquete, pero era una persona. Es lo más duro que he visto nunca", rememora.

Para grabar la primera entrega, 21 días en un prostíbulo, Martorell tuvo que vivir numerosas "situaciones muy incómodas". Ha tenido que bailar en un escenario de pole dance en un club nocturno, servir de plato para que varios hombres comieran sushi servido sobre su cuerpo o hacer un masaje a un cliente. "En el masaje el hombre buscaba que le dieran placer. Era algo que no había hecho en mi vida", recuerda.