Taxis, huelga, Uber, Enrique Dans y los piratas


Cuando hablamos de piratas y taxis, nos viene a la cabeza esas personas que de forma ilegal recurren a los aeropuertos o estaciones para hacer transporte de pasajeros. Aquí, en este artículo, cuando hablamos de piratas también lo hacemos de esas personas que intentan sacar algún tipo de beneficio (siempre económico) con las desgracias o penurias ajenas, y siempre haciendo uso de su presunta superioridad intelectual que no moral.

Todas sabemos como la crisis ha sido un enorme campo de cultivo para que miles de economistas y gurus se hayan hecho de oro gracias a libros, cátedras, columnas en los diarios o asistencias a platós de televisión o emisoras de radio para decir sin vergüenza ajena lo fácil que podía o puede ser salir de una crisis mundial.

Pues bien, esta semana hemos visto como una enorme masa de taxis y taxistas (familias españolas) salían a la calle para manifestarse por un problema de bien común y que claramente repercute en la economía nacional, y como vamos a ver y por desgracia, todavía hay gente que quiere seguir sacando tajada de todo lo que rodea y más, cuando se trata de temas tan serios que han llevado a la pobreza absoluta a miles de personas en la pasada crisis.

No hace falta ser catedrático para saber que la inversión nacional en transporte tiene una cifra limitada al año. Esa cifra, actualmente se reparte entre sectores como el tren, tranvía o metro; autobuses o taxis. Esa cantidad, queda íntegramente en suelo español, es decir, es invertida por esa gente que la recauda en otros sectores de la sociedad (alimentación, ocio, peluquería...). 
Tampoco hacer falta ir a la universidad para saber que esa cifra fija anual invertida en opciones como Uber o Cabify, haría que más del 70% no fuese reinvertida en nuestra propia economía, sino en las arcas de grandes inversores y compañías extranjeras dueñas de ideas como las dos citadas. 
Así que es triste ver que gente como Enrique Dans, aún es capaz de acudir a espacios radiofónicos o escribir artículos en el que llama ignorantes a los taxistas por no vender sus licencias, dejando claro que en unos años esto será coto y pasto de grandes empresas extranjeras. 

La cuestión es clara y sencilla. En una ciudad media como por ejemplo Alicante que posee 540 licencias de taxi, el uso del transporte público, tiene todas las papeletas de seguir siendo realizado por un sector que lleva más de 70 años en contacto con la ciudad, que tiene un teléfono que todo el mundo conoce, unas paradas en los sitios claves de la ciudad y un conocimiento de la misma al alcance de pocos o ninguno.
Asi que lo normal que debería hacer gente como Enrique Dans que se autodenomina profesor de innovación, es hacer eso, ejercer de profesor. Es decir, no dedicarse a llamar trogloditas en un artículo a los taxistas, y enseñarles a que simplemente innoven en la forma de desempeñar sus trabajos, que adapten sus servicios a las nuevas opciones de comunicación y contacto que ofrecen los Smartphone, acompañante habitual de las nuevas generaciones, pero nunca dejando de lado a las viejas generaciones que siguen haciendo uso de las paradas de taxi o el teléfono. Pero sobre todo, nunca olvidando que la seguridad del usuario y la regularización es lo más importante, eso solo se garantiza al 100% gracias al control que las autonomías y los ayuntamientos tienen y ejercen sobre sectores como el taxi, tanto de sus vehículos como de sus conductores.

Asi que señor Dans, posiblemente un transporte Uber sea un poco más económico, pero también es un aporte mucho menor a la economía nacional y al final se trata de eso, de que el circuito económico fluya y garantice el salario de todos o al menos de los máximos posibles, porque, innovar está muy bien, pero esa innovación en la mayoría de veces solo ayuda a la desaparición de puestos de trabajos, al empobrecimiento se la clase obrera y al enriquecimiento de las grandes compañías. O lo que es mismo, es mejor repartir 100.000€ entre que 1000 personas o familias, que dárselas a uno de los grandes multimillonarios del planeta.