Crítica de ‘El castillo de cristal’: la película de amor del año al final no ha sido tanto

poster de la Crítica de ‘El castillo de cristal’

Sabemos que no es nuestro género ni nuestra especialidad, pero, todo hace indicar que podemos estar ante uno de los grandes éxitos del año y eso nos "obliga" a hablar de ‘El castillo de cristal’, un bestseller literario de Jeannette Walls escrito en 2006, que ahora llega en formato película con tres grandes actores como cabeza cartel. En la dirección tenemos a Destin Cretton, un joven realizador que aún no ha despuntado a nivel comercial pero que ya lleva una gran ristra de premios en su haber gracias a los festivales alternativos. Este parece ser el filme que lo va a situar en la órbita de los nuevos talentos emergentes del cine norteamericano.

Protagonizada por Brie Larson (‘Kong: La isla calavera’, ‘Free Fire’, ‘La habitación’), Woody Harrelson (‘La guerra del planeta de los simios’, ‘Ahora me ves’, ‘Los juegos del hambre’), Max Greenfield (‘New Girl’, ‘La gran apuesta’, ‘Hello, My Name Is Doris’) y Naomi Watts (‘La Serie Divergente: Leal’, ‘Lo imposible’, ‘King Kong’), ‘El castillo de cristal‘ es la crónica de las aventuras de una excéntrica, tenaz y muy unida familia basada en el libro de memorias, éxito de ventas, de Jeanette Walls. Dirigida por Destin Cretton (‘Las vidas de Grace’, ‘I Am Not A Hipster’), esta potente historia de amor incondicional llega esta semana a nuestros cines.

Narra la historia de Jeannette Walls, una exitosa periodista que durante muchos años ocultó un gran secreto. El de su familia. Una familia al mismo tiempo profundamente disfuncional y tremendamente viva, vibrante. El padre, Rex, es un hombre carismático y entusiasta, que logra transmitir a sus hijos la pasión por vivir. Les enseña física, geología, les cuenta historias. Pero Rex es alcohólico, y cuando está borracho se convierte en una persona destructiva y poco de fiar. La madre es un espíritu libre, una pintora muy orgullosa de su arte que aborrece la idea de una vida convencional y que no está dispuesta a asumir la responsabilidad de criar a sus cuatro hijos.
La familia Walls es una familia errante. Viven aquí y allá y sobreviven como pueden. Los niños aprenden a cuidar de sí mismos, se protegen unos a otros, y finalmente consiguen salir del círculo infernal en que se convierte la familia para marcharse a Nueva York. En el camino quedan noches donde duermen al aire libre en el desierto, pueblos donde acuden por una semana a la escuela, vecinos que los ayudan y abusos de todo tipo.

Opinión crítica

Finalmente nos hemos encontrado ante un 'biopic' que se acerca a la figura de una mujer que tuvo que debatirse entre el amor a su familia, nómada y excéntrica, y la necesidad de escapar de ella. De cómo a veces hay que huir de un exceso de libertad, que se convierte en castradora, para de verdad ser libre. Lástima que la película caiga en las convenciones de una narración demasiado aleccionadora y que las interesantes reflexiones que plantea terminen difuminándose en un final acomodaticio y simplificador. 

En definitiva, ‘El castillo de cristal’ no sabe unir con acierto su búsqueda de un toque realista con el intento de ser un gran melodrama de esos acaparan Oscar y aunque brilla con intermitencia, su ambición de premios quizás le ha lastrado de lo que debería ser, una película más alternativa y modesta nacida para ganar elogios de una forma totalmente natural y no de forma consciente como al final ha sido el caso.

Puntuación: ***

Tráiler




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