60 frames en Xbox One X: La clave del éxito o el fracaso


Las compañías todopoderosas como Google, Microsoft o Apple dominan el mundo y las no tan poderosas también, pero, el público a veces les dice que se relajen porque igual se pueden comer un mojón.


Y está frase tan poética viene a colación porque Xbox One X ha salido a la venta y lo hace como ya hizo Sony hace casi un año, con el 4K y HDR como bandera.
Desde hace tiempo, las marcas se están empeñando en hacernos creer que el camino para la evolución de los gráficos es la resolución y una nueva técnica de mejora de contraste y color que lleva el bonito nombre de HDR o Alto rango dinámico.
La cuestión de todo esto es que el jugador, que es o somos tontos pero no gilipollas, llevamos muchos años esperando aquella famosa frase de un gracioso capo de Sony en un E3, donde decía que con PS3 llegaban los 120 fps. 10 años después somos testigos de que juegos como The Last Guardian siguen yendo no a 30, sino a 20 ridículos fotogramas por segundo.

Y como decía, el público somos tontos pero no gilipollas y por tanto no vamos a dejarnos colar una nueva PS4 Pro con nombre de Xbox One X por mucho que esta esté más cerca del 4K real que lo está la máquina de Sony.
Los jugadores de consolas queremos de una p*ta vez tener la suavidad de imagen que disfrutábamos en los arcades de salón de hace 25 años y por supuesto que agradecemos la resolución, sobre todo los afortunados que poseen teles de 75", pero, por mucho que Digital Foundry se empeñe en pasar horas haciendo zooms de los fondos para demostrar que unas consolas se ven mejor que otras, la realidad es que una vez puesto el juego en nuestras teles, la verdadera diferencia está en el cambio de 30 fps a 60.

Así Microsoft, si quieres triunfar con tu nueva máquina y demostrar que los juegos se ven mejor en ella que en la de Sony, ves apretando el asunto y el culo a las compañías para que empiecen a sacar los juegos en 60 frames. TODOS. Absolutamente TODOS.