'Al otro lado del viento': El filme erótico de Orson Welles es lo mejor del año | Crítica y análisis


Vamos a ser directos para no hacer perder el tiempo al lector: 'Al otro lado del viento' es la mejor película del año y un milagro en forma de obra de arte. Ahora el lector ya puede irse a ver un capítulo de Netflix ya que del siguiente texto poco le va a interesar.

La crítica

Al otro lado del viento no es cine convencional e incluso no es arte convencional. La póstuma obra de Orson Welles es un monumento sólo a la altura de su genio, sobre la cual sólo se puede jugar y conjeturar.
Años antes de este filme el director de Ciudadano Kane ya nos dejó un juego en forma de imágenes llamado 'F for Fake', el cual hablaba sobre la mentira o el engaño por lo que juzgar que hay de verdad o que hay de mentira en 'Al otro lado del viento es un puro juego de azar', pero eso es parte de otra obra de arte que consigue seguir viva con el paso de los años y si no, "léase"'La Gioconda'.


Lo que sí que no hay que conjeturar es que hay algunos planos en este filme que tienen mucho más valor cinematográfico que temporadas completas de series emitidas por Netflix y esto, sólo dice una cosa, que o Netflix es muy valiente a la hora de poner esta obra al lado de la suya, o simplemente que es tan de su tiempo que no concibe el mensaje que 'Al otro lado del viento' pretende ofrecer.
Y es que, Al otro lado del viento habla de muchas cosas, tantas, que algunas ni siquiera sabemos que están ahí, pero, entre las claras hay que tres que pasamos a describir.

¿Ciudadano Welles?

La primera la vemos claramente en la película principal del filme (hay dos películas dentro de una) la cual ha sido filmada y montada mediante cámaras en 8mm y 16mm a base de cortes bruscos y cortos entre los cuales no existe el encuadre cinematográfico clásico como tal, y se recurre a un formato digamos documental. En esta parte que es el 90% del filme del metraje nos encontramos como Welles recrea un nuevo Ciudadano Kane pero basado no sólo en su figura, sino en la del director del Hollywood clásico ya sean Ford, Hawks, Huston o el mismo Welles. Hannaford es el personaje simbólico interpretado por John Ford y el cuál al igual que ocurría en Ciudadano Kane, vamos conociendo mediante una serie de personajes secundarios. 


Esta parte del filme como hemos dicho, "olvida" el mimo y el significado visual y narrativo de la imagen o el plano y se centra únicamente en el texto y el montaje, y nos sirve para ver una crítica directa e indirecta que habla sobre el fin del Hollywood clásico ya sean sus creadores, sus mitos y leyendas, sus penurias y vergüenzas y todo lo que le rodea. Por supuesto, el hombre endiosado (director / creador) como "macho" con su trono, poder, virilidad y debilidad oculta, y su caída, son la base de esta parte.

¿Welles avanzó el Me too?

La mujer y su despertar es la idea presente en la segunda película que vemos en el filme, la obra que Hannaford ha rodado y proyecta a todos los invitados de su fiesta.
Está al contrario que lo anterior, está rodada a color y en 32mm y carece de texto y diálogo para únicamente centrarse en la imagen.

Vemos a Oja Kodar, la compañera sentimental de Welles por aquellos años, como símbolo directo de "Eva" y como tal la vemos desnuda en un metraje que podríamos denominar como la mejor obra erótica de la historia del cine. Aquí, el encuadre, la imagen y el significado visual son la esencia y Welles consigue filmar algunas de las escenas más bellas que el cine ha dado hasta la fecha. Oja Kodar y su desnudez se muestran exuberantes simbolizando el final del reinado masculino en el cine y la llegada de una revolución donde el falo erecto del hombre se desinfla ante el poder del cuerpo de la mujer.
No sabemos si la idea de "Eva" y su renacer se muestran de forma pérfida y maligna, o simplemente el autor pide perdón por todo el daño causado y deja el testigo de lo que hoy se conoce en Hollywood como el movimiento Me too que pretende dar a la mujer el lugar de poder que le corresponde.


¿Welles ya pronóstico un futuro "Netflix"?

La tercera conclusión que sacamos del filme viene de la unión de los dos primeros conceptos y esto deja claro como Welles expone el final de una forma de entender el cine gracias a la confrontación de imágenes.
Welles ya veía como la pureza visual del cine daba paso a una forma de narrar mucho más industrial donde la inventiva visual (esa que él había honrado en toda su obra) pasaba a un segundo lugar dando pie a una nueva industria que se movía más cómoda con la vulgaridad y facilidad de la imagen vacua.

En 'Al otro lado del viento' se ve de forma perfecta el poder y el magnetismo único de la imagen cuando el metafilme rodado por Hannaford entra en contraste con la imagen documental de la primera. Este metafilme muestra la imagen de forma erótica no sólo por los desnudos de los protagonistas si no por la forma de usar el color, el encuadre, la composición y el simbolismo visual. Así queda reflejado de forma perfecta como la predicción de Welles es ahora una realidad y como plataformas como Netflix se han hecho dueños de una nueva forma de mostrar el audiovisual donde el poder de la imagen que tuvo el cine ha dado paso a la pobreza visual que podemos encontrar en el 99% de las series actuales y en el 95% de las producciones audiovisuales.

¿Conclusión? 

Concluir algo en 'Al otro lado del viento' es un imposible ya que como decimos es una de esas obras libres a la interpretación del espectador y lo por lo tanto es un interrogante como la sonrisa de la Mona lisa sigue siendo. Lo único claro lo podemos ver al leer las críticas que el filme ha tenido y no me refiero a las notas sino a los textos que les acompañan y es que, Welles no sólo predijo que el cine se moría sino que lo hacía todo lo que le rodea incluyendo al público y por supuesto a la crítica la cual no ha podido comprender de es esta obra de arte del viejo y el nuevo cine.

La destrucción del falo creativo...


...solo puede traer el fin y el vacío del cine


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